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Route to Respect: la lucha por la equidad en el transporte

Route to Respect: la lucha por la equidad en el transporte

La iniciativa Route to Respect impulsa un cambio de paradigma en los sectores de transporte y logística. Claire McKinlay, fundadora de la organización, lidera una campaña para romper la barrera de género que históricamente ha limitado la participación femenina en industrias operativas. Su mensaje es directo: el talento, la ambición y el liderazgo no tienen género.

McKinlay publicó sus reflexiones el 14 de agosto de 2026 en Logistics Business. Allí expone que las jóvenes de hoy carecen de referentes visibles que les muestren que pueden ser ingenieras, conductoras, técnicas o gerentes de operaciones. Sin modelos a seguir, muchas ni siquiera consideran estas carreras como opciones viables.

Route to Respect enfrenta dos obstáculos concretos: visibilidad y retención

La primera barrera es puramente informativa. McKinlay señala que muchas mujeres jóvenes desconocen las oportunidades reales que existen en transporte, logística, carga, construcción e ingeniería. La solución, según ella, pasa por que las profesionales actuales compartan abiertamente sus trayectorias. Solo así se demuestra que estos puestos no son exclusivos para hombres.

La segunda barrera es cultural y estructural. Atraer mujeres no basta si el entorno laboral no las retiene. McKinlay enfatiza que las empresas deben evolucionar hacia culturas inclusivas donde las mujeres se sientan respetadas y apoyadas. El objetivo no es solo cubrir cuotas de contratación, sino crear condiciones para que elijan quedarse y progresar.

Estos dos desafíos operan en secuencia pero con igual urgencia. Una empresa que resuelva solo el reclutamiento sin trabajar la cultura interna verá alta rotación femenina. Otra con buena cultura pero sin visibilidad externa no logrará atraer candidatas en primer lugar.

Dato histórico

El transporte por carretera en Europa emplea a menos del 6% de mujeres entre sus conductores, según datos históricos de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte. Esta cifra apenas ha variado en dos décadas, pese a múltiples campañas institucionales previas.

La experiencia personal de McKinlay alimenta su propuesta sectorial

McKinlay habla desde la práctica, no desde la teoría académica. Su propia trayectoria en sectores masculinizados le permite identificar exactamente dónde fallan los discursos corporativos genéricos. Sabe que las políticas de diversidad en papel no transforman talleres, terminales portuarias ni centros de distribución si no hay cambio de comportamientos reales.

Su enfoque distingue entre inclusión superficial e inclusión estructural. La primera se mide en comunicados de prensa y eventos de un solo día. La segunda exige revisar protocolos de seguridad, diseñar uniformes funcionales para diferentes complexiones, adaptar instalaciones sanitarias y reformar criterios de promoción que privilegien horarios incompatibles con responsabilidades de cuidado.

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Route to Respect opera como catalizador de esta segunda versión. McKinlay no pide simplemente más contrataciones femeninas. Exige que la industria redefina qué significa ser un profesional de transporte o logística en el siglo XXI.

Agosto de 2026 marca un punto de inflexión para la equidad en supply chain

La publicación de estas reflexiones en agosto de 2026 llega en un momento de tensión global en cadenas de suministro. La escasez de mano de obra calificada afecta especialmente al transporte por carretera y al almacenaje. Ignorar a la mitad de la población disponible deja vacantes sin cubrir y reduce la resiliencia operativa.

McKinlay aprovecha este contexto para reenmarcar el debate. No se trata de un problema de "mujeres en transporte" sino de competitividad industrial. Las empresas que diversifiquen su base de talento tendrán ventaja en mercados donde cada conductor y cada operario cuenta.

El calendario inmediato depende de la respuesta corporativa. Route to Respect ha plantado la agenda. Ahora los directivos de RRHH, operaciones y sostenibilidad deberán traducir estas palabras en métricas concretas: porcentaje de mujeres en plantilla, tasas de retención comparadas por género, tiempo promedio para promoción, y resultados de encuestas de clima laboral.

Las compañías que midan y publiquen estos indicadores antes de fin de año marcarán la pauta. Las que esperen a que la regulación lo exija llegarán tarde a una conversación que ya está en marcha.

Información publicada originalmente por Logistics Business.

Preguntas frecuentes

¿Qué sectores abarca específicamente Route to Respect?

Transporte, logística, carga, construcción e ingeniería. McKinlay enfatiza que todos comparten la misma dinámica de masculinización histórica.

¿Cuál es la diferencia entre inclusión superficial y estructural según McKinlay?

La superficial se limita a comunicados y eventos puntuales. La estructural modifica protocolos, instalaciones, uniformes y criterios de promoción para eliminar barreras reales.

¿Por qué 2026 es un año crítico para esta agenda?

La escasez global de mano de obra en supply chain convierte la diversificación de talento en imperativo competitivo, no solo en objetivo ético.

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